Sobre el diagnóstico de TDAH. Opinión de un psicoanalista con amplia experiencia clínica

Ranga Yogeshwar nació en 1959 hijo de un ingeniero indio y una artista luxemburguesa. Pasó la infancia en la India, la adolescencia en Luxemburgo y la juventud entre Alemania y Suiza. Estudió Astrofísica y Física de Partículas y trabajó en el CERN (Suiza), el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo.
Es el divulgador científico más respetado en Alemania.
El año pasado Telefónica lo dió a conocer en España. La Editorial Arpa publicó también en 2018 su libro «Próxima estación futuro».
Allí Yogeshwar nos cuenta que en el año 1993 en toda Alemania se consumieron 34 kg. de metilfenidato. Actualmente el consumo anual es de 1.800 kg. Diariamente más de 150.000 estudiantes se medican para concentrarse y estudiar mejor.
El consumo de metilfenidato se ha convertido en un negocio de miles de millones de dólares. En un estudio conjunto de 3 universidades suizas se encuestó a 6.275 estudiantes. Durante los períodos de exámenes, 1 de cada 7 estudiantes lo usaban. El motivo aducido fue: estrés y presión académica.
Dice Yogeshwar:
«Anestesiamos nuestro cerebro para poder mantener el ritmo y no nos damos cuenta de hasta qué punto las fuerzas que están detrás se separan de los procesos mentales naturales. Reducimos la maravillosa diversidad de la vida a la unidimensionalidad de la economía».
Cuando tenía 40 años migre con mi familia a Sevilla. Ya tenía 15 años de formación y trabajo en psicoanálisis y psiquiatría infantil. Entre 1990 y 2016 trabajé en 2 Unidades de Salud Mental Infantil.
En general el mundo psicoanalitico que los pacientes con TDAH no deben ser medicados y el mundo psiquiátrico cree que la herramienta realmente sólida es la medicación.
Uno de los problemas es que hay muchos chicos mal diagnosticados, con una prevalencia de falsos positivos.
Hace 30 años en España sólo existía el «Rubifen», los chicos con TDAH aparecían por dificultades escolares y se los consideraba «chicos malos».
Hubo que educar a los maestros, a los padres y a los niños. Un problema añadido fue que los psiquiatras fueron perdiendo el interés por «la conversación».
Algunas consideraciones:
Años atrás se empezaron a detectar TDAH adultos. Existen. Recuerdo el caso de un adulto no diagnosticado, con un hijo TDAH bien diagnosticado, que había quedado incapacitado laboralmente, al tener repetidos accidentes. Manejaba una grúa.
Todos sabemos que el mejor nadador de la Historia, Michael Phelps, diagnosticado tempranamente como TDAH, fue medicado por su madre con deporte todos los días.
Un paciente, jugador infantil de fútbol, llegó a un acuerdo conmigo: reducir su medicación antes de entrenamientos o partidos importantes. Así sentía que tenía más en sus manos su explosión de energía.
A muchos niños les dije que si pensaban que toda la vida la iban a pasar tan mal como en el colegio, estaban equivocados. Irían sorteando los obstáculos de la vida y terminarían estudiando lo que mejor se ajustara a ellos. Seguramente trabajarian más cómodos en actividades en las que tuvieran que moverse y no estar sentados.
En la escuela, un sólo recreo a lo largo de la mañana, además prolongado, desorganiza. La vuelta al aula es perturbadora. Recreos más breves y repetidos, ayudarían más.
Recuerdo que una pediatra de cabecera, muy querida en su barriada, hace muchos años me dijo que pudo empezar a medicar, con menos prurito, a niños con TDAH, cuando se dió cuenta de cómo se lesionaba su autoestima, al fracasar repetidamente. Me pareció una observación valiosa.
En «2049 Blade Runner», después de cada misión, el cazador de replicantes se sometía a un test con una IA médica que registraba alteraciones en sus emociones con algoritmos matemáticos. Cualquier mínimo desvío de la norma era muy peligroso y desataba todas las alarmas.
Esa no es la Medicina del futuro que deseamos.
Entonces, los pasos serían:
diagnosticar bien, medicar si es necesario, dar los consejos de conducta y escolares que ya están muy estandarizados y en general son correctos y además estar abiertos a escuchar la intimidad del niño y de su familia.

Ricardo Jarast
Médico psiquiatra
Psicoanalista

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